Para el estudio se evaluó a 650 adultos maya-mestizos mediante entrevistas psiquiátricas estructuradas, encontrando una prevalencia del 38.9 por ciento para depresión mayor y un riesgo suicida del 24.7 por ciento.

Por: Redacción
CIUDAD DE MÉXICO, 20 de julio de 2026.- Investigadores del Laboratorio de Genómica de Enfermedades Complejas de la UNAM en Yucatán identificaron variantes genéticas asociadas con rasgos depresivos en la población maya-mestiza de la península, trabajo que representa uno de los primeros estudios de genética psiquiátrica enfocados en este grupo poblacional y busca aportar información clave para diseñar mejores estrategias de prevención y atención a la salud mental en una región que, históricamente, ha registrado algunas de las tasas de suicidio más altas de México.
El equipo de investigación, integrado por Bárbara Peña Espinoza y Marta Menjívar Iraheta, de la Facultad de Química de la UNAM, centró sus análisis en la particular historia demográfica y biológica del sureste mexicano.
Los científicos explicaron que la población maya de la península conserva uno de los componentes de ancestría indígena más elevados del país, con menor presencia de genética europea en comparación con otras zonas.
Esta característica resalta la importancia del estudio, ya que la gran mayoría de los hallazgos biomédicos globales provienen de poblaciones europeas y no siempre se pueden aplicar de forma directa a grupos con una composición genética distinta y con menor representación en la ciencia.
Los resultados de la investigación, publicados en la revista científica American Journal of Medical Genetics Part B: Neuropsychiatric Genetics, revelan asociaciones entre variantes de los genes TPH2, BDNF y HTR2C con diversos síntomas depresivos.
Peña Espinoza detalló que estos genes intervienen en la neurotransmisión serotoninérgica, un proceso clave para regular el estado de ánimo y la respuesta al estrés. Específicamente, las variantes de TPH2 y BDNF se vincularon con la depresión melancólica, mientras que una variante de HTR2C se asoció con la depresión mayor.
La necesidad de profundizar en el tema surgió tras observar una alta frecuencia de síntomas depresivos y falta de apego a los tratamientos en pacientes con diabetes de la región.
Para el estudio se evaluó a 650 adultos maya-mestizos mediante entrevistas psiquiátricas estructuradas, encontrando una prevalencia del 38.9 por ciento para depresión mayor y un riesgo suicida del 24.7 por ciento.
Ante este panorama, el equipo de la Universidad Nacional enfatizó que no existe un gen único causante de la depresión o del suicidio, sino que estas afecciones responden a una compleja interacción entre factores biológicos, sociales, culturales, económicos y ambientales.
UNIVERSIWEB Noticias locales, naciones e internacionales