Investigadoras de la UNAM impulsan el uso de microalgas para producir colorantes sustentables

Las y los científicos analizan las capacidades de adaptación de las microalgas polares, capaces de sobrevivir a ambientes extremos de luz y congelación.


Por: Redacción
CIUDAD DE MÉXICO, 20 de julio de 2026.- Científicas del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM estudian el uso de microalgas como una alternativa sustentable y amigable con el medio ambiente para la producción de pigmentos naturales, orientados a abastecer a las industrias farmacéutica, alimenticia y textil.
La investigadora del Departamento de Ingeniería Celular y Biocatálisis del IBt, Daniela Morales Sánchez, explicó que actualmente existe un auge en la búsqueda de estas sustancias biológicas con el fin de reemplazar los colorantes artificiales y sintéticos. Destacó además el valor ecológico de su cultivo a gran escala, ya que estos microorganismos se alimentan de dióxido de carbono y luz, lo que contribuye activamente a disminuir los niveles de contaminación.
El equipo de trabajo desarrolla investigaciones enfocadas en entender los mecanismos de fotoprotección de las microalgas y en la producción de productos de alto valor, como pigmentos y ácidos grasos poliinsaturados (Omega 3, 6 y 9).
Entre sus proyectos más innovadores destaca la inserción de genes de la bacteria Rhizobium etli en microalgas para producir melanina. Aunque el proyecto se encuentra en fases tempranas, los resultados muestran que este compuesto otorga protección contra la radiación ultravioleta, lo que abre la puerta a la futura creación de fotoprotectores solares.
Asimismo, las y los científicos analizan las capacidades de adaptación de las microalgas polares, capaces de sobrevivir a ambientes extremos de luz y congelación, con el propósito de aplicar dichas características a especies endémicas de México para incrementar su resistencia a la alta salinidad y mejorar su estructura celular.
A nivel comercial, los colorantes de microalgas representan un sector en rápida expansión. En el artículo “Microalgas para colorear el planeta”, publicado por Morales Sánchez en conjunto con las investigadoras Mariana Manzoni Maroneze y Andrea Teresa Téllez Galicia, se proyecta que el mercado global de estos pigmentos alcance los 452.4 millones de dólares este año y llegue a duplicarse para el 2034. En México, el IBt ya trabaja en la elaboración de pigmentos como la ficocianina (de tono azul), empleada en la industria de alimentos para la elaboración de helados, dulces y pastas.

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