De acuerdo con un análisis de IATI Seguros, el tipo de trayecto y el formato del libro determinan la elección de las historias que acompañan a los viajeros durante sus traslados.

Por: Redacción
CIUDAD DE MÉXICO, 4 de agosto de 2026.- La elección del libro que entra en la maleta no suele ser casual ni accidental, y responde directamente al ritmo del trayecto, a los tiempos muertos y al estado de ánimo que acompaña cada desplazamiento.
Los hábitos de lectura se transforman significativamente al momento de emprender un viaje, adaptándose a las necesidades específicas de cada viajero.
En traslados de larga distancia, como vuelos internacionales, suelen predominar narrativas envolventes que permiten una desconexión total durante varios capítulos.
En contraste, para las escapadas cortas o los lapsos de espera intermitentes, cobran relevancia los títulos estructurados en fragmentos o capítulos independientes que facilitan una lectura pausada sin perder el hilo conceptual.
Entre las obras más recurridas por los viajeros destacan títulos enfocados en el desarrollo personal, la gestión del tiempo y la reflexión. Obras como El acto de crear: una manera de ser, de Rick Rubin, y Los dones de la imperfección, de Brené Brown, son elegidas frecuentemente para momentos de pausa y reconexión creativa.
De igual forma, publicaciones como Let Them, de Mel Robbins, y el clásico El arte de la guerra, de Sun Tzu, ofrecen formatos directos e ideas breves ideales para lecturas fragmentadas. Por su parte, Hábitos atómicos, de James Clear, se mantiene entre las preferencias para replantear rutinas durante el trayecto.
La evolución de los formatos también ha reconfigurado la dinámica del lector en movimiento. Mientras que el libro físico se reserva para momentos de descanso sin itinerario estricto y los lectores electrónicos destacan por su practicidad al ahorrar espacio, los audiolibros registran un crecimiento sostenido.
Datos de Edison Research señalan que más de la mitad de la población adulta ha escuchado al menos un audiolibro, con un incremento en el consumo diario superior al 160% en los últimos años, impulsado principalmente por los tiempos de traslado.
Esta integración de la lectura a los desplazamientos refleja una evolución en las dinámicas del turismo y los viajes de negocios, pues los trayectos combinan de forma continua el trabajo, la movilidad y el descanso, otorgando un valor propio a los tiempos de espera dentro de la experiencia global del viaje.
Al respecto, Alfonso Calzado, CEO de IATI Seguros, destacó que la vivencia de un viaje abarca la totalidad del trayecto y no únicamente la llegada al destino final.
La selección del contenido que acompaña al viajero forma parte de la preparación integral del recorrido y define la manera en que se habitan esos espacios intermedios.
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