Avance científico de la UNAM permite mapear zonas cerebrales complejas para diagnosticar enfermedades neurológicas

Investigadores del Instituto de Neurobiología superan las limitaciones de la resonancia magnética por difusión y logran mapear zonas complejas con cruces de fibras nerviosas, abriendo nuevas rutas para entender padecimientos como la esclerosis múltiple y la epilepsia.

Por: Redacción

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de agosto de 2026.- Una investigación liderada por el Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Unidad Querétaro, ha logrado resolver una de las mayores limitaciones en el estudio del cerebro mediante la tecnología de resonancia magnética sensible a difusión (dMRI).

El hallazgo, encabezado por el doctor Luis Concha Loyola, demuestra que este método es altamente confiable para detectar la degeneración de fibras nerviosas en zonas donde existe una alta complejidad estructural, lo que representa un paso crucial para perfeccionar la detección de múltiples padecimientos neurodegenerativos y del desarrollo.

Durante las últimas dos décadas, la técnica de dMRI ha sido indispensable en el campo de la neurología por su capacidad para reconstruir y visualizar, de forma no invasiva, las vías por las cuales se comunican las distintas regiones del cerebro.

Sin embargo, este método se enfrentaba constantemente a un talón de Aquiles: si bien funcionaba con precisión cuando las fibras nerviosas corrían en una sola dirección, los resultados perdían confiabilidad al analizar las zonas de cruce de información, un fenómeno presente en más de dos terceras partes de la sustancia blanca cerebral.

Para resolver este desafío, el equipo del Laboratorio Nacional de Imagenología por Resonancia Magnética (LANIREM) pasó de las pruebas con especímenes de laboratorio a la aplicación clínica.

Para ello, utilizaron como modelo experimental a pacientes con glaucoma asimétrico, una patología caracterizada por presentar un grado de daño distinto en cada ojo.

El doctor Concha Loyola detalló que las fibras nerviosas de la vía visual convergen en un punto específico conocido como el quiasma óptico.

Dado que en el glaucoma asimétrico los axones del ojo más afectado presentan una degeneración mayor que los del ojo sano, el equipo utilizó la dMRI y la tractografía para resolver el cruce de fibras y analizar la microestructura de cada población axonal por separado.

La capacidad de discernir estas diferencias biológicas a nivel microestructural no solo ratificó la efectividad de la técnica en el sistema visual, sino que proporcionó el sustento biológico necesario para proyectar este tipo de interpretaciones de conectividad al resto de la arquitectura cerebral.

De la investigación clínica a las aplicaciones neurológicas

La complejidad del proyecto quedó plasmada en un artículo publicado recientemente en la prestigiada revista científica PLOS ONE.

El desarrollo práctico de la investigación estuvo a cargo de Daniela Alejandra Bravo Coutiño, doctorante del Programa de Doctorado en Ciencias Biomédicas de la UNAM.

En colaboración con el Instituto Mexicano de Oftalmología, Bravo Coutiño revisó un universo de más de dos mil expedientes médicos, de los cuales seleccionó cuidadosamente a 31 pacientes con glaucoma asimétrico y a 31 sujetos de control sanos.

BravoCoutiño subrayó la relevancia de estudiar esta condición considerando que el glaucoma representa la segunda causa de ceguera en el mundo.

El objetivo central consistió en determinar si las mediciones cuantitativas derivadas de las imágenes de difusión podían detectar la alteración de las fibras y si estas a su vez guardaban una relación directa con los marcadores clínicos de la progresión de la enfermedad.

La especialista aclaró que el proyecto no pretendía diseñar una herramienta orientada exclusivamente al diagnóstico oportuno del glaucoma, sino aprovechar esta patología como un «experimento natural» para poner a prueba los límites tecnológicos de la resonancia magnética sensible a difusión.

Con este sustento, los hallazgos reafirman la validez técnica de la dMRI para resolver la sustancia blanca humana en puntos de cruce complejo, habilitando su empleo en prácticamente cualquier región del cerebro.

Tras este avance, los académicos se preparan para extender sus investigaciones hacia la corteza visual, con el objetivo de identificar probables alteraciones derivadas de la desconexión neuronal provocada por el avance del glaucoma.

El trabajo científico, que contó con el financiamiento del programa PAPIIT de la UNAM, marca un antecedente prometedor en la neuroimagenología. Las capacidades demostradas por la técnica abren la puerta para investigar a detalle las alteraciones en la conectividad neuronal derivadas de factores como el neurodesarrollo, el envejecimiento o padecimientos diversos entre los que figuran la esclerosis múltiple, la epilepsia y las adicciones.

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