El mercado de flotillas se afianza como motor clave para la movilidad empresarial en México

Tras comercializarse más de 245 mil unidades en 2025, especialistas destacan que la rentabilidad de una flota no depende solo del precio de compra, sino de la planeación financiera, el costo total de operación y un sólido respaldo postventa.

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Por: Redacción 

CIUDAD DE MÉXICO, 21 de julio de 2026.- El sector de las flotillas vehiculares continúa consolidándose como un pilar fundamental para la competitividad y la continuidad operativa de las empresas en México.

Durante el año 2025 se comercializaron en el país 245,924 vehículos ligeros destinados a este segmento, cifra que representó el 16.1 por ciento de las ventas totales de unidades nuevas, de acuerdo con el reporte de Comercialización de Vehículos Nuevos y Empresas Especializadas en Arrendamiento, elaborado por la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) y la Asociación Mexicana de Arrendadoras de Vehículos (AMAVe).

Para las organizaciones pertenecientes a sectores estratégicos como la manufactura, la construcción, la logística, el comercio y los servicios, la adquisición de una flotilla trasciende la simple transportación de mercancías o personal.

Se trata de un activo determinante que influye directamente en los niveles de productividad y en la estructura de costos del negocio.

En este panorama, la toma de decisiones requiere ir más allá del modelo del vehículo. Georgina Pons, directora de Operaciones de Nissan Vegusa, enfatiza que una flotilla debe responder a la realidad operativa de cada organización, analizando el tipo de trayectos que realizará cada unidad y el soporte necesario para mantenerla en óptimo funcionamiento.

Un factor determinante en esta evaluación es el costo total de operación, dado que el precio de compra representa solo una fracción de la inversión global. A lo largo de la vida útil del vehículo intervienen variables cruciales como el consumo de combustible, los mantenimientos preventivos, la disponibilidad de refacciones, el costo de seguros y la depreciación. Evaluar este indicador integral permite a las empresas prevenir desviaciones presupuestales y optimizar sus recursos financieros.

De forma paralela, el soporte postventa se posiciona como una extensión vital de la operación. Dado que la inactividad de una unidad genera retrasos, pérdidas de productividad y afectaciones en el servicio al cliente, contar con una red de distribuidores con alta capacidad de respuesta, talleres capacitados y piezas originales garantiza la continuidad del trabajo diario.

Por otro lado, la elección de las unidades debe alinearse estrictamente con el tipo de tarea que desempeñará cada área, diferenciando entre el reparto intensivo de carga, el traslado de equipos de trabajo o los recorridos comerciales. Esta selección adaptada evita el desgaste prematuro de las unidades y maximiza el rendimiento de los recursos.

Asimismo, la integración de esquemas de financiamiento y arrendamiento dentro de la estrategia financiera permite a las empresas incorporar y renovar sus vehículos sin comprometer su liquidez, facilitando un crecimiento sostenible.

Finalmente, el acompañamiento de las marcas a lo largo de toda la vida útil de las unidades otorga la certidumbre técnica necesaria para responder con rapidez a las exigencias del mercado. Cuando la movilidad empresarial se planifica con una visión integral a largo plazo, se convierte en un catalizador indispensable para la productividad y la competitividad en el mercado nacional.

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