La embarcación tipo catamarán utiliza micronanoburbujas para aumentar el oxígeno y combatir la eutrofización en lagos y presas del país, con pruebas exitosas en canales de Xochimilco.

Por: Redacción
CIUDAD DE MÉXICO, 28 de julio de 2026.- Un equipo multidisciplinario del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) diseñó un vehículo acuático autónomo impulsado por energía solar, capaz de oxigenar cuerpos de agua con altos niveles de contaminación.
El desarrollo tecnológico está a cargo de los investigadores Filiberto Muñoz Palacios y Jorge Said Cervantes Rojas, del programa de Sistemas Autónomos de Navegación Aérea y Submarina (SANAS) del Departamento de Investigación y Estudios Multidisciplinarios (DIEM), junto con Refugio Rodríguez Vázquez, del Departamento de Biotecnología y Bioingeniería.
El dispositivo consiste en una estructura tipo catamarán fabricada en polipropileno, con dimensiones de un metro de largo por uno de ancho y 40 centímetros de alto.
La embarcación integra sistemas de propulsión, electrónica de potencia, control y comunicaciones. Su elemento clave es un sistema de oxigenación mediante micronanoburbujas alimentado por dos paneles solares, lo que le otorga una autonomía de operación ininterrumpida de 150 minutos.
Para garantizar una cobertura uniforme, el catamarán se programó para recorrer una hectárea mediante un patrón de movimiento en forma de “S” serpenteante, con líneas separadas por dos metros.
El seguimiento de la ruta se ejecuta mediante un algoritmo de línea de visión integrado en el autopiloto, permitiéndole navegar a una velocidad de 0.6 metros por segundo y completar el trayecto en aproximadamente dos horas y media.
La investigadora Refugio Rodríguez Vázquez explicó que esta tecnología responde a la urgente necesidad de atender la descarga masiva de aguas residuales en lagos, lagunas y presas en México.
La acumulación de contaminantes como nitrógeno, fósforo y materia orgánica desencadena la eutrofización, un proceso donde la proliferación excesiva de algas reduce el oxígeno disponible y fomenta la aparición de bacterias anaerobias generadoras de gases de efecto invernadero.
Para frenar este deterioro, el vehículo genera micronanoburbujas mediante un proceso de cavitación hidrodinámica alimentado por energía solar.
Al ser 2,600 veces más pequeñas que un grano de sal, estas burbujas permanecen en el agua por mucho más tiempo que las macroburbujas tradicionales, optimizando la transferencia de oxígeno.
Las primeras pruebas de campo se llevaron a cabo en los canales turísticos de Xochimilco, arrojando resultados positivos.
Tras los recorridos, los científicos constataron un incremento en la concentración de oxígeno disuelto, una reducción de sólidos suspendidos y la disminución de los contaminantes responsables de la eutrofización.
El grupo de investigación destacó que este desarrollo representa una alternativa eficaz, sostenible y de bajo costo que puede replicarse en diversos ecosistemas acuáticos del país.
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