Profepa clausuró total temporal toda obra en el sitio.

Por: Yoisi Moguel
Progreso Yucatán, 25 de marzo de 2026– En un golpe directo contra la urbanización irregular que devora los ecosistemas costeros, autoridades federales y municipales desarticularon un esquema de relleno sanitario y desmonte de manglar en el corazón de la Reserva Estatal Ciénega y Manglares de la Costa Norte.
Lo que comenzó como un patrullaje de rutina el pasado 6 de marzo, terminó en un operativo de doble alcance por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la policía de Progreso.
El operativo dejó como saldo: una retroexcavadora confiscada y el sellado definitivo de dos predios que pretendían convertir humedales vivos en zonas habitacionales.
La captura
La alerta se encendió cuando agentes municipales sorprendieron a una retroexcavadora volcando toneladas de escombro sobre el espejo de agua de la ciénega.
Al ser cuestionado, el operador intentó deslindarse asegurando que un particular, bajo el argumento de ser el dueño del terreno, le pagó para rellenar el área con material de desecho.
Tanto el conductor como la maquinaria pesada terminaron en la comandancia, sirviendo como punta de lanza para la intervención federal que ocurriría horas después.
Radiografía del daño
Al llegar los inspectores de la Profepa, el panorama era desolador para la biodiversidad local: Se detectó una plataforma de escombro de 50 metros de largo por 15 de ancho, elevándose 1.5 metros sobre el nivel del agua.
En este sitio, ya se había iniciado la edificación de una vivienda rústica.
En un segundo punto cercano, se confirmó la tala total de manglar blanco (Laguncularia racemosa) y arbustos de tepozán.
Los infractores ya habían avanzado un 30% en la construcción de casas sobre una superficie de 127 metros cuadrados que legalmente pertenecen al ecosistema de humedal.
Las obras sin permiso
Debido a que los responsables no contaban con los permisos de cambio de uso de suelo ni las autorizaciones de impacto ambiental emitidas por la Semarnat, la Profepa procedió a la clausura total temporal de toda obra en el sitio.
El manglar no es terreno baldío; es un escudo contra huracanes y el hogar de cientos de especies”, recordaron las autoridades al subrayar que el relleno de humedales es un delito que compromete el equilibrio de toda la costa yucateca.
La maquinaria permanece bajo resguardo precautorio mientras se integran los expedientes administrativos que definirán las multas y responsabilidades penales para quienes ordenaron la destrucción de esta zona protegida.
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