Suman más de diez temblores entre 2025 y 2026.

Por: Miguel A. Velázquez
Ticul, Yucatán, 15 de mayo de 2026.- La Península de Yucatán, considerada históricamente por la población como una zona libre de temblores, experimenta un inédito incremento en su actividad telúrica, y entre finales de 2025 y lo que va de 2026, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) ha reportado más de una decena de sismos de baja magnitud concentrados en el sur del estado, teniendo como eje principal la falla geológica de Ticul y afectando a municipios circunvecinos.
El evento más reciente se registró la noche de ayer jueves 14 de mayo de 2026, a las 22:40 horas, con una magnitud de 4.1, con epicentro a 17 kilómetros al noreste de Ticul, en el municipio de Chapab, con una profundidad superficial de 5 kilómetros.
De acuerdo con Protección Civil de Yucatán (Procivy), el movimiento terrestre no generó daños estructurales ni personas lesionadas, pero mantiene la atención de los especialistas sobre la región.
Lo que comenzó como eventos sumamente aislados se ha convertido en una secuencia constante que ha despertado la curiosidad y el asombro de los habitantes del cono sur del estado.
Durante 2025, el SSN detectó un total de siete sismos en la entidad, todos localizados a una profundidad de 5 kilómetros.
De acuerdo a los registros del SSN la actividad sísmica en el sur de Yucatán inició el 9 de octubre pasado con un temblor de magnitud 3.8 con epicentro en Dzan, posteriormente el 5 de diciembre de 2025 con una jornada atípica de tres sismos el mismo día; dos matutinos en Santa Elena (magnitudes 3.5 y 3.7) y uno vespertino en Chapab que alcanzó los 4.1 grados, catalogado en su momento como el de mayor magnitud en la historia moderna de la región.
En diciembre de 2025 se sumaron tres movimientos más en los municipios de Chapab (magnitud 4.0 el día 11), Ticul (3.5 el día 15) y Mama (3.6 el día 23).
En lo que va de 2026, la tendencia no disminuyó con el cambio de año, sumando cuatro sismos adicionales reportados en lo que va del primer cuatrimestre, siendo el primero el 25 de febrero con un sismo de magnitud 3.7 sentido en al menos ocho municipios del sur.
Después en marzo, se registró un movimiento de magnitud 3.7 percibido de forma leve por la población, luego el 17 de abril hubo un temblor de magnitud 3.9 en las cercanías de Ticul.
Por último, este jueves 14 de mayo se sintió un sismo de magnitud 4.1 en Chapab, igualando el récord del movimiento más fuerte registrado en la zona.
Históricamente, la Península de Yucatán se ha clasificado como una zona de muy baja sismicidad debido a sus características geológicas, sin embargo, los expertos del SSN aclararon en sus resúmenes informativos que estos epicentros están directamente relacionados con la falla geológica de Ticul, la estructura de este tipo más extensa e importante de la región.
Las autoridades explicaron que, debido a la naturaleza del suelo cárstico (calizo) de Yucatán, las ondas sísmicas viajan con menor pérdida de energía, provocando que, a pesar de tratarse de sismos de baja intensidad, la percepción y el sonido de oscilación suave puedan extenderse a un radio mayor, abarcando localidades como Tecoh, Sacalum, Maní, Chumayel y Tekit.
Por su parte, los centros de monitoreo estatales reiteraron el llamado a mantener la calma, pues los expertos subrayan que estos movimientos dinámicos y leves son normales dentro del acomodo de las fallas locales y, por la naturaleza de las placas en la región, no representan un riesgo de terremotos de gran magnitud para la población yucateca.
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